jueves, 11 de abril de 2019

Películas de amor.

En noches como estas, suelo preguntarme si hice bien en consumir tantas películas románticas en mi vida...
El tema amor en mi vida, es bastante delicado. Nunca he logrado salir exitosa. Y a pesar de que tengo muy en cuenta que el hombre perfecto no existe, ni tampoco lo pretendo, en el fondo siento que es lo que deseo... que es lo que merezco.

A lo largo de mi vida, con cada pareja que tuve, me desviví por hacerlos sentir bien, felices, a gusto. Que de mi parte jamás les falte nada. Me dediqué a ser demostrativa, atenta, cordial, protectora... ¿a cambio de qué? Pregunta que me hago a diario y no le encuentro respuesta. A cambio de nada. Ni un poco de cariño en compensación...
Suelo preguntarme bastante seguido cuando la tristeza me invade, si en algún lugar del mundo, existirá ese hombre que tenga temor a perderme. ¿Por qué si yo lo siento por alguien más, no existe esa persona que pueda sentirlo por mi?.
¿Existirá ese hombre que se vuelva loco, y como en las películas, deje todo, mueva cielo y tierra por mi?. Qué vacío horrible se siente al ver que no puedo brindarme una respuesta...
Más de una vez traté de convencerme que el amor no es para mi. Que ese hombre no existe. Que no lo espere, ni mucho menos lo desee. Siempre trato de convencerme que estar enamorada de mi misma es lo mejor que me puede pasar en la vida. Sin dudas, estoy convencida de eso. Pero, ¿qué hago con todo el amor que tengo para ofrecerle a alguien más?. Me desborda. No puedo quedármelo.
Toda mi vida soñé con un amor intenso, pasional, adictivo. Pero jamás conocí a ese hombre que lo sienta y quiera vivirlo de la misma manera. ¿Existirá?. Quiero creer que sí. Quiero soñar que sí. Me gusta pensar con que ese hombre aparece en mi vida de una manera inexplicable... mágica.
No me gustan los amores tibios. Los amores a media. No estoy hecha para soportar algo así.

Sigo pensando que hice mal en consumir tantas películas de amor. Es un mundo que no existe para mí, que por más que quiera, no encajo en él. Siempre voy a ser reemplazable para el otro. Siempre va a ser fácil dejarme.

Es momento de largar la toalla. Después de tantos años, es hora de aceptarlo. Ya no voy a intentar convencerme que alguien pueda enamorarse de mi como yo me enamoro... entregándome entera.
No sé ni siquiera por dónde empezar. Me siento en un laberinto. Solo tengo en claro una cosa... jamás lastimar a nadie. A no obligar a nadie que sienta lo que siento yo, ni con la misma intensidad. A dejar ir a quién no es feliz conmigo.

Y es que a mi edad, recién pude entender que el amor no está hecho para mi definitivamente...



No hay comentarios.:

Publicar un comentario